Unmasking the Maya

Introducción

Un millón de indios mayas de México y Guatemala viven en los Estados Unidos de Norteamérica. A diferencia de las oleadas de inmigrantes a nuestras playas, los mayas son descendientes de una civilización del Nuevo Mundo cuyo misterio resuena a todo lo largo de este continente, y del globo. Pocos norteamericanos están concientes de que hubo un amplísimo comercio entre los antiguos pueblos de Norteamérica y México durante al menos mil años. Un misterio más oscuro rodea a los mayas modernos. Después de siglos de pobreza e injusticia, algunos luchan para ganar reconocimiento detrás de una capucha o máscara zapatista. Aquellos que buscan mejores oportunidades económicas al migrar hacia el norte deben disfrazarse con ropa y maneras occidentales. De esa manera los mayas permanecen escondidos, ocultos, sin rostro, tanto en su propia tierra como en las ciudades y áreas rurales de nuestro país.

Durante los pasados veinte años, una cooperativa maya, denominada Sna Jtz’ibajom, La Casa del Escritor, le ha dado una nueva voz a los pueblos nativos de Chiapas, México. Su Teatro “Lo’il Maxil”, (Bromas de los Monos) ha llegado hasta los más remotos rincones del Estado de Chiapas. Han viajado hasta el Norte del Continente, recorriendo parte de los Estados Unidos de Norteamérica. Dondequiera que representan sus obras –En el Smithsonian, en los foros de varias universidades, o en ranchos que contratan ilegalmente a trabajadores inmigrantes – su misión es entretener e informar. Sna Jtz’ibajom celebra las antiguas tradiciones mayas mientras desenmascara las crudas realidades que atormentan al mundo maya moderno. Esta es la historia de sus esfuerzos para proyectar sus culturas hacia.

 

Los Ancestros: Recordando el Pasado

La civilización maya y los lazos culturales entre México y los Estados Unidos

Los antiguos mayas crearon la más avanzada civilización del llamado Nuevo Mundo. Entre los años 500 antes de Cristo y la llamada “Conquista Española” de 1519, poderosos reinos mayas como Palenque ocupaban lo que ahora se llama Chiapas, Yucatán, Belice, Guatemala, Honduras y el Salvador.

Los mayas forjaron fuertes alianzas políticas y económicas con las civilizaciones del México Central. A través del comercio de largo alcance, tanto artículos de lujo como creencias pan–mesoamericanas llegaron eventualmente a alcanzar a los pueblos anasazi del Suroeste Norteamericano y las tribus nativas americanas que vivían al oriente del río Mississippi.

Escritores, escultores, astrónomos y matemáticos, los mayas dejaron como herencia un gran cuerpo de arte y literatura en jeroglíficos. Sus libros e inscripciones en piedra legaron para siempre, grabados, los movimientos de los astros, las aventuras de sus dioses, y la historia de sus divinos reyes y reinas. El octavo siglo de nuestra era pintó murales en Bonampak, que definen a la perfección exquisitas escenas de música, danza y teatro.

El drama épico de Sna Jtz’ibajom, DINASTÍA DE JAGUARES, representa el reino del octavo siglo de nuestra época, la monarquía encabezada por Escudo Jaguar y la Dama Tiburón, supremos gobernantes del reino de Yaxchilán, además de los siglos de cruentas guerras que siguieron a ese despotismo, y luego el desenlace fatal de la invasión de los pueblos mayas perpetrada por los españoles.

Cuando los “conquistadores” españoles llegaron a Chiapas en 1528, invadieron las tierras indias, los forzaron a adoptar el cristianismo, y les prohibieron a los mayas leer o escribir. Los frailes condenaban la escritura en jeroglíficos de los nativos -- la más compleja escritura fonética del mundo – como si fueran obras del diablo. Cientos de libros sobre astronomía, religión y filosofía fueron destruídos. Bloquearon una larguísima y noble tradición histórica.

Pocos de los mayas contemporáneos tienen conciencia de su pasado precolombino. Después de 500 años de silencio, Sna Jtz’ibajom está haciendo renacer el legado literario y cultural de sus ancestros, preservando la historia de sus “Padres–madres” para las futuras generaciones.

Mucho tiempo antes de la migración en gran escala de braceros mexicanos a los Estados Unidos de Norteamérica –mucho antes de que existiera un país llamado Estados Unidos -- los nativos americanos viajaban extensamente, embarcados en aventuras comerciales de largo alcance, y se involucraban en importantes intercambios culturales. A través de sus bien establecidas redes de comercio, las civilizaciones del México Antiguo llegaron a compartir creencias y costumbres que formaron las bases de sus culturas. Andando el tiempo, los productos e ideas mesoamericanas se difundieron entre las culturas de Norteamérica.

Durante un millar de años, los comerciantes mesoamericanos trocaban objetos rituales como plumas de guacamaya y cascabeles de cobre por turquesas preciosas que extraían de sus minas los anasazi y los hohokam del Suroeste Norteamericano. Los artesanos de México y del Suroeste Norteamericano confeccionaban espejos de mosaicos de turquesa. Este exquisito ejemplo servía como emblema real para los reyes mayas de Chichén Itzá, en la Península de Yucatán. La turquesa probablemente era importada desde Nuevo México. Este raspador usado para curtir pieles, hallado en Spiro Mound de Oklahoma (1300- 1400 D.C.), fue labrado en obsidiana negra de Pachuca, en el México Central.

Junto con el comercio, los primeros americanos compartían un tremendo entusiasmo por un juego de pelota que se jugaba como el balónpie, o fútbol sóquer. Las canchas del juego de pelota eran el foco de reunión de los centros ceremoniales, desde la ciudad-estado maya de Copán, Honduras, hasta el sitio hohokam de Snaketown (Pueblo de la Serpiente) en Phoenix, Arizona.

Las ideas sociales y religiosas de Mesoamérica eventualmente llegaron a las culturas nativas norteamericanas al oriente del río Mississippi. Para el año 900 D.C., las relaciones de comercio, y quizá migraciones, contribuyeron al surgimiento de la Cultura del Mississippi. Ancestros de las tribus del Oriente Norteamericano, los woodland y cherokees, ellos adoptaron la agricultura del maíz, desarrollaron una sociedad estratificada, y comenzaron a construir centros ceremoniales dominados por enormes montes formados como pirámides.

Esta compleja cultura floreció en Cahokia, Illinois, las Virginias, Georgia, Florida y Louisiana hasta el siglo 15. De acuerdo a uno de los primeros cronistas españoles, un indio wichita de Kansas, en 1544, sabía algo de náhuatl, el lenguaje de los aztecas.

Los actuales trabajos arqueológicos sugieren que los antiguos pueblos de México y Norteamérica estuvieron en contacto por sobre grandes distancias durante un largo período de tiempo.

LOS MAYAS DE HOY

Tradiciones culturales, influencia norteamericana e impresiones de viajeros mayas en los Estados Unidos

Aunque su glorioso pasado yace ahora en ruinas, siete millones de mayas viven todavía en México y Centro América, y otro millón en los Estados Unidos. Las mujeres continúan tejiendo al brocado elaborados diseños en sus trajes nativos y elaboran vasijas de barro para el uso doméstico. Los hombres continúan trabajando sus milpas a mano y comercian a grandes distancias. Los antiguos mitos y leyendas sobreviven a través de una rica literatura oral. Los mayas modernos veneran a Cristo, quien es también el Sol, a los Santos Patronos protectores, y a los dioses montañeses de la tierra, la lluvia y el rayo. Visten máscaras de conquistadores españoles mientras luchan contra las presiones sociales y económicas.

El intercambio cultural entre México y Norteamérica continúa, pero de una nueva manera: a través de la televisión, el cine, y a través de la migración de un millón de trabajadores mayas hacia lo que ahora es los Estados Unidos de Norteamérica.

Los primeros viajeros mayas en describir este país, Antzelmo Péres y Romín Teratol, viajaron por el Suroeste y por Washington D.C. durante los 1960s, para trabajar en The Great Tzotzil Dictionary of San Lorenzo Zinacantán con el Dr. Robert M. Laughlin, del Smithsonian.

“–Algunos muchachos estaban jugando en la calle. Cuando nos vieron corrieron gritando. Probablemente ellos pensaron que nosotros éramos malos, porque nuestros trajes eran diferentes. “¿De dónde pudieran ser, que se miran así?, probablemente se decían a ellos mismos. La gente quería platicar, pero...¿Qué podíamos hacer? Nosotros no comprendíamos su lenguaje”.
--Antzelmo Péres

“Yo había traído 50 pesos para comprar cosas. Cuando vi el cambio que me dieron por mi dinero solamente había 4 dólares. Nosotros no sabíamos que el dinero de la gente blanca era diferente, ya que nosotros somos solamente indios tontos. Yo había pensado que usaría mi dinero para suplementar la comida para mi estómago. Pero ¿Cómo podría yo comer cuando apenas se convirtió en 4 dólares? Usé mi dinero en refrescos. Nunca alcanzó a llegar a donde yo iba. Nomás se encogió en el camino”. Pero estaba todo en inglés. Nosotros simplemente nos paramos. “No importa, no comeremos”, nos dijimos a nosotros mismos, porque ya era hora de ir a trabajar.
-- Romín Teratol.

“La oficina donde trabajábamos estaba en el tercer piso. Había escaleras para cada uno de los pisos. Nos jalaron hacia arriba, porque las escaleras corrían por medio de un motor eléctrico o algo. Nos jalaron hacia arriba. Y así también bajamos. Venimos hacia abajo erguidos de pie”.
-- Romín Teratol.

“En Washington, las máquinas lo hacen todo. Las máquinas barren y se tragan la basura y las hojas que caen de los árboles. Y en cuanto a los edificios, la gente no trabaja mucho con sus manos. Trabajan con máquinas. Cuando destruyen los viejos edificios, solamente derrumban con una gran bola como pera de metal. No parece para nada que estuvieran trabajando. Son los negros los que hacen más del trabajo con las manos. Los gringos trabajan en oficinas. Los negros son sus trabajadores. Ellos construyen los edificios, ellos construyen los puentes, ellos construyen todo. Ese es su trabajo, porque a ellos no les dejan estudiar mucho en la forma que ellos lo hacen. Los negros solamente pueden llegar a ser maestros de escuela, a ellos les dan trabajos de hacer caminos y otros trabajos de baja categoría. Esa es la única clase de trabajo que ellos consiguen”.
-- Romín Teratol

“No podíamos decir dónde estábamos. No podíamos decir por dónde había salido el sol. No sabíamos en qué dirección estaba nuestra casa”.
-- Antzelmo Péres


“Si le dijera a la gente de mi pueblo lo que ví, ¿Quién iba a creerme?”
-- Romín Teratol

Preservando La Cultura

Los programas y obras de teatro de Sna Jtz’ibajom: un renacimiento de la historia, tradiciones e identidad política maya

Los primeros viajeros mayas a los Estados Unidos miraron cosas sorprendentes: pizzas, escaleras eléctricas, trenes subterráneos, danzas Pow wow de los indios pueblo, ghettos profundos en ciudades. Contemplaron el asesinato del presidente Kennedy mientras pasaba en vivo por la TV, participaron en la marcha frente al Pentágono. El “otro lado” era un extraño y terrífico lugar. Antzelmo Péres y Romín Teratol se pasaron el resto de sus vidas poniendo por escrito la historia, el lenguaje y las costumbres de sus pueblos, para que sus hijos y nietos no pudieran olvidar jamás lo que es ser maya.

En 1983, Anselmo Péres, Maryan Kalixto y el hijo mayor de Romín Teratol, (Xun) co-fundaron Sna Jtz’ibajom, La Casa Del Escritor. Esta cooperativa se dedica a darles a los mayas una nueva voz, tanto en los foros teatrales como en el radio y en el papel.

En tzotzil y tzeltal, dos de los treinta lenguajes mayas que sobreviven, cuentan al mundo que las tradiciones ancestrales siguen floreciendo en el siglo 21. El programa de lecto– escritura en parajes de Sna Jtz’ibajom le ha enseñado a más de 5,500 hombres, mujeres, ancianos y niños a leer y escribir en su idioma materno.

Los ocho socios indios de tiempo completo de Sna Jtz’ibajom provienen de las comunidades mayas de Chamula, Tenejapa y Zinacantán, de las rugosaas montañas que rodean la ciudad colonial de San Cristóbal las Casas, Chiapas. Bajo la conducción primero del director teatral neoyorkino Ralph Lee, y luego de Michael Garcés, el grupo evolucionó de los muñecos de teatro guiñol hasta el teatro de presencia total, una verdadera compañía de teatro. Lo’il Maxil, “Bromas de los Monos”, escribe y representa obras para públicos mayas y ladinos desde el Sureste de México y Centroamérica hasta los trabajadores migrantes que viven en Florida.

Algunos dramas traen raíces desde la antigua historia maya.

DINASTÍA DE JAGUARES reseña el reinado de Escudo Jaguar (Pakal Balam) y la Señora Tiburón (Xok), regentes divinos de la poderosa ciudad–estado de Yaxchilán, las tremendas guerras que duraron siglos que siguieron a sus reinados, y la “conquista” final por los españoles. Esta obra épica conmemora la gloria y la tragedia de la civilización maya.

Muchas de sus obras derivan de antiguas leyendas.

¿A POCO HAY CIMARRONES? trata de un travieso caníbal que se dedica a espantar en los parajes, seduciendo a mujeres y niños para llevarlos a su cueva, asesinando a los trabajadores en las construcciones, para luego sellar los restos sangrientos dentro del cemento fresco.
Ya estén basadas en historias reales, en leyendas o en acontecimientos contemporáneos, todas las obras llevan fuertes mensajes morales.

CUANDO NACIÓ EL MAÍZ nos cuenta que hace mucho tiempo, la gente no tenía que trabajar para conseguir sus alimentos. Nada más comían piedrecitas suaves que levantaban del suelo. Los dioses vieron que se estaban acabando los guijarros.

–“Venimos para cambiar el mundo. Ya hemos visto que nuestros hijos son muy haraganes, viven sin pena, sin hacer nada. No debemos darles todo de gratis. Les daremos maíz. Ahora tendrán que sufrir un poco para conseguir su alimento”.

Las semillas de maíz estaban en una cueva poseída por el Señor Dueño de la Tierra. La puerta estaba custodiada por un sapo. El alacrán trató de entrar a la cueva pero era demasiado grande. Como no pudo hacerlo, le picó la pierna al Dueño de la Tierra.

Únicamente las más pequeñas hormigas fueron capaces de filtrarse hasta la profundidad de la cueva y de robarse las semillas de maíz: blanco, amarillo, negro y rojo.

“El maíz es alimento de los dioses. Cuando lo comamos, podremos reír, cantar, y elevar nuestros cantos a los dioses. El maíz es sagrado. Ahora trabajaremos para Dios”.
-- CUANDO NACIÓ EL MAÍZ

No a todos les gusta trabajar: Hubo una vez un hombre que era tan haragán que se negaba a trabajar su milpa. En vez de chaporrear y limpiar el terreno, se la pasaba haraganeando, soñando que volaba en el cielo como zopilote, sin mover las alas. El buitre, quien pasaba sus días buscando cadáveres de animales, deseaba una cena bien cocinada y la vida confortable de un hombre. Y así, el Señor de los Cielos les concedió que cambiaran sus papeles.

El buitre se convirtió en un industrioso y fecundo marido. Le trajo a su señora buenas cosechas de todo y se ganó el amor de aquella que había sido quejumbrosa mujer, a pesar de que seguía...apestando, como buen zopilote.

Un día, el zopilote y su esposa estaban quemando broza para hacer milpa. El hombre haragán, pensando que las nubes de humo brotaban de un animal que podría comer, se lanzó a las llamas. El haragán se convirtió en brasas y cenizas. Y así, la mujer y el zopilote vivieron felices para siempre, disfrutando de abundantes cosechas de maíz, frijoles y variados frutos que les daban gusto a las comidas. “-La barriga llena, corazón contento”.
--EL HARAGÁN Y EL ZOPILOTE

En los cuentos y leyendas mayas, la gente puede convertirse en pájaros, y los santos caminan sobre la tierra. La obra de teatro CUENTO DE NUESTRAS RAÍCES está basada en una leyenda oriunda de sus pueblos, acerca de Cristo y la Virgen María.

Hace mucho tiempo, en la comunidad maya de San Andrés, se apareció la Virgen, cargando en sus brazos al niño Jesús. La cabeza del bebé era tan redonda como una calabaza, y se hizo un varón crecido del día a la noche.

Sus ancestros, quienes tenían cabezas de cono, puntiagudas, odiaban la cabeza redonda del niño. -“ ¡Es un diablo!¨”- gritaban. –“¡Vamos a matarlo y a cortarle la cabeza!" Trataron de ahorcarlo con una cuerda; intentaron estrangularlo con sus manos, pero no pudieron. Ya exasperado, Nuestro Señor sugirió que lo crucificaran. Pero los ancestros, que tenían muy poco cerebro dentro de sus cabezas puntiagudas, eran muy buenos para nada. Nuestro Señor tuvo que talar el árbol él mismo, desramarlo, amarrar los maderos y hasta hacer y alzar la Cruz en que lo iban a sacrificar.

Después de todos aquellos trabajos, Nuestro Señor estaba cansado y hambriento.–“ ¡Quiero algo de frijoles!” – dijo, y en ese instante crecieron las plantas de frijoles. Así creó el maíz, transformó las virutas en peces y mariscos, y les dio nombres a los días de la semana.
–“Mi hijo inventa muchas cosas”. – dijo la Virgen.
–“¡Es un diablo!- dijeron los ancestros.
–“¡Vamos a crucificarlo!”

Mientras Cristo estaba en la cruz, inventó el cielo azul y los ojos de agua. Hizo de su sangre matas de rojo chile picante. Luego cavó su tumba y los ancestros se pusieron a enterrarlo. Pero como no podían contar ni hasta tres, abrieron la tumba al segundo día. La Virgen lloró. –“Mi hijo ha perdido su fuerza, como una oruga que no se transforma. Si hubieran esperado tan sólo otro día, se hubiera convertido y la gente no moriría jamás. Todos hubiéramos podido ser inmortales”. Rayos de luz brotaban de esa tumba. Nuestro Señor brillaba más que las luces de la más gran ciudad.

Luego Cristo y su madre se elevaron al cielo. Nuestro Señor se convirtió en el Sol y la Virgen María en la Luna.

Tan pronto llegaron al cielo, la infinita paciencia de Nuestro Señor se convirtió en enojo. Le pidió a San Salvador que le ayudara para castigar a los malvados hombres que lo habían crucificado. Pero San Salvador, Juez de Almas, estaba abrumado hasta los codos de trabajo.

Así que Cristo bajó hasta el inframundo para hablar con el Dueño de la Tierra, quien controla la lluvia y los rayos. –“¡Por favor, mándales una tormenta, mándales una inundación!” – le pidió.

Bueno; algunas gentes sobrevivieron trepándose a los árboles y comiendo nueces y frutillas. Estaban terriblemente molestos porque no tenían nada bueno para comer, y cuando vieron a Nuestro Señor de inmediato se le fueron con sus quejas. Nuestro Señor los transformó en changos.

Sólo un hombre y una mujer quedaron sobre la Tierra. Nuestro Señor les construyó una casa y les dio más que suficiente maíz y frijol para que comieran. Pero les prohibió que durmieran juntos. –“ ¡No hagan nada malo!” – les advirtió.

En ese momento iba pasando el Diablo. –“Bebamos un poquito de Aguardiente”- Le invitó a Nuestro Señor. Bebieron y bebieron, y Nuestro Señor se puso muy ebrio.

Mientras estaban bebiendo, el hombre y la mujer se ayuntaron. “Desde entonces, nuestro pueblo se ha multiplicado. Y por ello tenemos bastante pox, bastante aguardiente para beber en las fiestas, para que nos ayude a olvidar nuestras penas”.

Antes de que Nuestro Señor se regresara al Cielo, dejó tres legajos de papel y una pluma. Le dijo a nuestros Padres-madres: – ¡Aprendan a leer y escribir, en su propio idioma! ¡Despierten! ¡Nuestra cultura es una semilla!

Los indios de Chiapas, Yucatán, Campeche, Quintana Roo y Guatemala se expresan en más de treinta diferentes idiomas mayas. Pocas mujeres mayas se capacitan para hablar español. Nadamás en Chiapas, la mitad de la población nativa es iletrada. NTORCHAS PARA AMANECER, obra de teatro de Sna, dramatiza la larga historia de tortura intelectual infligida sobre los pueblos mayas.

Cuando llegaron los españoles, hace ya más de quinientos años, invadieron las tierras de los indios, los forzaron a adoptar el cristianismo, y les prohibieron a los indios leer o escribir. Los frailes condenaban la escritura jeroglífica de los mayas; la más completa y compleja escritura fonética del mundo, como si hubiese sido obra del diablo. Cientos de libros acerca de la astronomía, religión y filosofía de esos pueblos fueron quemados. Los mayas perdieron su escrita literatura, “Sus antorchas y espejos, fuentes de poder y sabiduría”.

Como se muestra en la obra de teatro, las principales razones para que continúe la iletrancia hoy en día son los inadecuados métodos de enseñanza, basados en la creencia de que los métodos escolares de gobierno pueden “civilizar” a los estudiantes mediante la prohibición de hablar o usar sus lenguajes nativos. ¿Cómo podrían los niños aprender si no comprenden el español?

En respuesta a los tremendos errores del sistema público de educación, Sna Jtz’ibajom enseña a los hablantes tzotziles y tzeltales a leer y a escribir en sus lenguas nativas
En sus propios hogares, los fines de semana, mujeres y hombres enseñan letras mayas a sus vecinos. Este es un sistema de enseñanza donde todos los maestros quieren enseñar y todos los alumnos aprender.

La buena educación es una necesidad fundamental. Los territorios inadecuados para la vida humana son otro problema crítico, que requieren soluciones más radicales.

En la obra HERENCIA FATAL, dos hermanos desesperados, celosos de su hermana educada, y lo que ellos consideran “alzadez”, brutalmente la asesinan, con la vana esperanza de quedarse con sus tierras.

Y en otra obra, DE TODOS PARA TODOS, una joven pareja, Petul y Maruch, se ven despojados de sus terrenos por obra de un ambicioso ganadero, don Pomposo. Como ellos no saben leer ni escribir, y no tienen medios para hacerse de títulos, esa pareja tiene pocos recursos para hacerse justicia.

En esa obra, como en la vida real, el agente de gobierno respalda al corrupto latifundista.

“ ¡Pendejos indios! ¿Cuándo van a cambiar? ¡Han vivido así por más de quinientos años!
La Iglesia y las escuelas han creado programas para acabar con su marginación, pero ellos siguen pegados a sus costumbres! Los indios existen vendiendo leña y carbón, bebiendo pozol y comiendo maíz. No hablan español, andan descalzos. No entiendo lo que quieren. Cuando hablo con alguno de ellos, parece que están felices con lo que tienen”.

Petul y Maruch se ven forzados a mudarse hacia la calurosa e inhóspita Selva Lacandona.

Petul: –“En la selva, los ricos están cortando árboles y haciendo hoyos para sacar petróleo, ¿Qué, no esta tierra era de nuestros ancestros? ¿Qué, Chiapas no es parte de México? ¿O creen que todo en Chiapas es para México?”

Los animales de la selva también están amenazados: “La humanidad destruye nuestra tierra”–, ruge el jaguar.

–“Todos los animales de la selva deberían juntarse”– sugiere el saraguato. –“No podemos seguir viviendo así. Nos estamos muriendo de hambre”.

– “¡Queman los árboles! ¡Pronto esto será un desierto!”– Se queja el coyote.

–“¿Pero adónde podremos irnos? Los rancheros nos expulsaron de nuestra propia tierra, y ahora ya hasta hemos perdido nuestras tradiciones. El gobierno jamás está de nuestro lado. Esos soldados y paramilitares nos matan. ¡Será mejor morir luchando que morir de hambre!”

El rebelde Juan López anima a los campesinos para que tomen las armas. “Ya es tiempo de que los engañadores dejen de atormentarlos, de robarlos y matarlos. Ya es tiempo de que se unan y organicen, de que le pongan alto de una vez por todas a las humillaciones que han sufrido durante más de quinientos años! ¡Súmense a la lucha! ¡La solución es de todos para todos!”

En medio de una nutrida batalla entre campesinos y militares, aparece el Dueño de la Tierra:

–“¡Detengan esta matanza! ¡Son hermanos! Si quieren ustedes vivir con felicidad sobre la Tierra, deben respetarse como hermanos, y así a los animales y plantas de la Tierra! Sólo así el Gran Espíritu Solar bendecirá la verdadera paz.

–¡Pero una paz con justicia y democracia! ¡Sin esa dignidad, nunca habrá verdadera paz! ¡Jamás volveremos a ser esclavos!”

Desde el siglo 19, miles de hombres mayas han sido forzados a trabajar como peones castigados en Chiapas, en las grandes plantaciones de café poseídas por alemanes y norteamericanos.

A partir de las historias de duras labores y series de abusos físicos, que aguantaron por igual sus padres y sus abuelos, Sna Jtz’ibajom creó una tragicomedia.

¡VÁMONOS AL PARAÍSO! describe un infierno de sufrimientos; enfermedades, alimentos podridos, barracas infestadas de suciedades, pulgas y lombrices, latrocinios y desmadres. A los hombres se les trata peor que a las mulas. El propietario de la tienda de la finca les cobra el triple cuando compran básicas necesidades. Más que frecuentemente, los hombres quedan endeudados. Si sobreviven a las enfermedades tropicales, alacranes o serpientes, los trabajadores regresan a sus casas con casi nada en los bolsillos.

–¡Pinches puercos! –les grita el capataz. – ¡Sus cuerpos me van a servir de abono! –¡VÁMONOS AL PARAÍSO! es una obra ubicada por el año de1938. Al final de ella, el malvado capataz recibe lo que merece, y los trabajadores, luchando para que termine la explotación, forman un sindicato. Pero como explica el héroe de la historia, Nicolás Bolom, al terminar la tragicomedia, “La gente se fue olvidando de que aquello se hizo para ayudar a los indios. Los líderes del sindicato se vendieron a los dueños de la finca y todo volvió a ser una payasada; los indios terminamos peor que antes. Esto es lo que pasa con los mayas de ahora, en las tierras de nuestros ancestros, quienes fueron el pueblo más civilizado de este continente”.

La tremebunda vida en esas plantaciones premonizaba las condiciones que enfrentan los actuales migrantes a los Estados Unidos de Norteamérica. Pocos meses después del resurgimiento zapatista de 1994, Sna Jtz’ibajom fue invitada a presentar una obra para sus hermanos mexicanos que pizcaban tomate en Florida. TRABAJADORES EN EL OTRO MUNDO surgió de esa experiencia.

Un indio chamula, llamado Presumido, regresa a su pueblo infatuado por haber comido con mucha grasa, y además vestido como gringo. Durante su larga ausencia, su esposa ya le hizo de chivo los tamales con otro Sancho. –“Pero en la Gringolandia hay un montón de muchachas con minifalda. ¡Puedes ganar hasta más de cien dólares diarios!” – se ufana. –“Nomás tienes que decirles: ¡Ay luv yu!”

El abuelo de Tumín trata de convencerlo de que con un terrenito pueden sobrevivir él y su esposa, Xunka’. Pero Tumín le dice al viejo que el mundo ha cambiado. Tumín y Xunka’ venden su televisor, su casa y terrenito y se van a la ardua andanza por la frontera gringa.

Fatigadísimos, la pareja y su bebé cruzan el devorador Río Bravo y llegan a Arizona.

Después de rebotar salvajemente en las redilas de una troca por más de diez horas, logran su viaje hasta Florida.

Don Tomate, el propietario del rancho tomatero, tiene la creencia de que hay que explotar a los indios hasta la muerte, para luego usarlos como alimento para los cocodrilos. Las víctimas de su abuso escapan para hablarle a un abogado: “La ley no protege a los indocumentados”, les informa el leguleyo. “Mejor váyanse de regreso a su país, antes de que los oficiales de la migra los encuentren y se los lleven a la fuerza”.

Después Tumín se roba una cartera llena de billetes que deja Don Tomate en una cantina, pero los atrapa la migra y los echan de Gringolandia.

La pareja se regresa a Chamula, ya vestidos como gringos. Sus vistosos ropajes no pueden ocultar su vergüenza y fracaso. Tumín muere de SIDA.

“Es mejor quedarse en casita y hacer algo bueno para nuestra gente”, concluye TRABAJADORES EN EL OTRO MUNDO.

Sea que permanezcan en su territorio o que viajen a los Estados Unidos de Norteamérica, los hombres y las mujeres mayas deben confrontar un mundo de constantes cambios con graves desventajas, pues no se les procura educación, oficios o recursos materiales. Ellos presentan esa realidad a las comunidades tanto en su territorio como en el extranjero.

Desde 1984, Sna Jtz’ibajom ha viajado en giras teatrales por los Estados Unidos como embajadores culturales, presentando sus obras teatrales ante públicos de Nueva York, Washington, D.C. y otras grandes ciudades, recorriendo Nueva Inglaterra, el Occidente Medio y el Sur.

“Aunque no siempre nos dan bien de comer, y algunos de nosotros nos enfermamos, la gente nos trató bien. Fue un intercambio de experiencias. Les gustó nuestro trabajo, nuestros trajes nativos, nuestras tradiciones y nuestros idiomas”.
-- Leticia Ton Sian.

“Cuando yo viajé a esas ciudades, era como un sueño. Sus calles, sus parques están muy limpios. Nadie camina; sólo viajan en carro. Porque nosotros andamos a pie, ¡parecemos como hormigas! Dondequiera que fuimos la gente nos decía: –“Su trabajo es bueno, porque nos dan a conocer la vida de los indios de Chiapas”.
-- Maruch Rosenta te la Krus Vaskes.

“Para que podamos tener éxito en estas labores culturales, es importante que nadie nos mande: nosotros somos nuestros propios jefes. Podemos alcanzar los sueños de un actor por medio de la excelencia en las presentaciones de nuestras obras. Nuestra medida es el público. Trabajando para bien de la comunidad mexicana y dando a conocer al mundo los conocimientos de la cultura mexicana, fortalecemos a nuestros pueblos”.
-- Tziak Tza’pat Tz’it.

DISPERSANDO SUS VOCES

El encuentro dramático de los actores de Sna Jtz’ibajom con trabajadores mayas en los Estados Unidos.

“Algunas partes de México tienen industria, tecnología, y otros signos de progreso, pero Chiapas sigue siendo un estado pobre en agricultura, el más pobre del país, y una de las regiones más pobres del mundo. La gente es paupérrima. Hay pocas oportunidades de conseguir trabajo, y con eso del Tratado de Libre Comercio con los norteamericanos, nuestro maíz criollo está siendo desplazado por el maíz híbrido importado de los Estados Unidos. Ese maíz industrial solamente sirve para darles de comer a los puercos. No tiene alma, no es como nuestro maíz, que es un regalo de los dioses. Ese su maíz sale más barato, y por eso ya no podemos contar con el mercado local que antes teníamos, donde podíamos vender nuestras cosechas. A causa de ello, muchos de nuestros paisanos tienen que irse a trabajar a los Estados Unidos para conseguir empleos. Piensan que al irse de espaldas mojadas les va mejor que morirse de hambre o sufrir la opresión militar que siguió a la rebelión zapatista”.
-- Xun Teratol.

Unos cuantos meses después del alzamiento zapatista de 1994, los Servicios Legales Rurales de Florida invitaron a Sna Jtz’ibajom a presentar sus obras en Immokalee, Florida, un pequeño pueblo agricultor en los Everglades. Ahí, 30,000 trabajadores indocumentados de México, Guatemala y Haití pizcan tomates, chiles y naranjas.

“Cuando montamos la obra DE TODOS PARA TODOS en 1994, se la dedicamos a la memoria de nuestros paisanos que cayeron en las continuas guerras presentes y pasadas en Chiapas, siempre luchando para cambiar las mismas condiciones sociales, económicas, políticas y culturales que hemos tenido que soportar durante más de 508 años. Esta obra refleja nuestras creencias y convicciones acerca de las causas que dieron origen al Movimiento Zapatista, que sorprendió a todo el mundo con su alzamiento armado”.
-- Tziak Tza’pat Tz’it.

“Después de que presentamos DE TODOS PARA TODOS, el público nos preguntó porqué los zapatistas se alzaron en armas. –“Porque hay tanta corrupción, y no son mentiras”– les dijimos. El EZLN representa los mejores valores y la esperanza que tenemos de justicia con dignidad para los pueblos nativos, no sólo en Chiapas, sino para todo México. No había otra manera de que los pueblos indios sean escuchados con respeto, si no hubiera sido por el camino de las armas”.
-- Cristóbal Tz’it Nujkul.

“Tan pronto llegamos a Immokalee, los trabajadores nos rodearon, y les preguntamos qué problemas tenían. Muchos eran mayas pobres, que o no tenían trabajo o les pagaban salarios de miseria en sus propios países. Nos contaron sus sufrimientos allá, que eran casi iguales a los que habían pasado por acá”.
-- Xun Teratol

–“Sufrimos mucho para llegar acá, porque venimos como espaldas mojadas. Tuvimos que cruzar desiertos, escondernos en tubos de drenaje, porque si los oficiales de inmigración que nos persiguen llegaran a vernos, nos mandan de regreso hasta donde salimos. Nos persiguen a caballo, en motocicletas, con aeroplanos, con perros. Cuando vemos que va a pasar volando un aeroplano, cortamos un árbol y nos escondemos bajo sus ramas o usamos al árbol como sombrilla.”
-- Trabajador Indocumentado

“Aprenden a ser invisibles, pero muchos regresan en ataúd. Otros pierden la vida sin que nadie sepa sus nombres, ni quiénes eran”.

Los coyotes, o polleros, seducen a mujeres y hombres para que crucen a los Estados Unidos con el pretexto de que existe una vida más hermosa en este país, y que pueden ganar mucho dinero. Dicen que los gringos se limpian el culo con dólares. Dicen que todo lo que hay que hacer es entrar a los baños, tomar los billetes de los basureros, lavarlos, y que luego te puedes regresar con un montón de dólares verdes”.

“Después de que cruzan la frontera, tienen que soportar el maltrato de los patrones, mala paga, enfermedades, durmiendo junto a ratas y cucarachas. Muchos duermen en las calles porque no les alcanza para rentar un cuarto por el que cobran 100 dólares a la semana”.
-- Tziak Tz’apat Tz’it

–“En Immokalee la gente vive en trailers; cada trailer tiene su cocineta, un bañito, y tres o cuatro cuartitos. Tres o cuatro gentes viven en cada cuartito. Cada uno paga 500 dólares al mes por ese pedacito donde duermen. Los que tienen la fortuna de llegar a Immokalee no tienen garantía de lograr trabajo. Todas las mañanas a las seis de la mañana miles de gentes hacen cola en la plaza del pueblo esperando los camiones que los lleven a los campos. Cuando se llenan los camiones, muchos hombres se quedan a los lados de la carretera. Algunos solamente consiguen trabajo dos o tres días a la semana”.

“Algunos ahorran mucho dinero. Aunque trabajen nadamás tres días a la semana pueden vivir y mandar dinero a sus casas, a sus familias. Los que han estado aquí varios años pueden comprar un carrito usado. Los que no saben cómo ahorrar su paga se lo gastan en cervezas. Se van a las cantinas, a los centros nocturnos, donde hay prostitutas, porque hay muchas en este pueblito. Rápido se gastan todo el dinero que con tanto trabajo se ganan”.

“Los rancheros son los dueños de las cervecerías, las tiendas de abarrotes, de ropa, de todo. Las tiendas venden ropa usada que está llena de pulgas”.
-- Xun Teratol

–“En sus días de descanso, muchos de ellos no pueden salir al pueblo, porque si salen, los migras, los oficiales de inmigración, los atrapan. Tienen que salir y andar en secreto, porque los migras luego les notan que son ilegales. Los oficiales de Inmigración los reconocen de inmediato, porque los ilegales no pueden hablar inglés”.
-- Maruch Rosenta de la Krus Vaskes

–“Los contratistas todos son chicanos que saben hablar inglés. Ellos son los que hacen tratos con los propietarios de los ranchos. Los trabajadores no tienen idea de quién puede ser el patrón. Los contratistas los maltratan bastante. Son terribles. A los que mejor les iba les pagaban solamente 4 dólares la hora”.
-- Xun Teratol

“Cuando vamos a pizcar tomates, nos dan a cada uno una cubeta. Por cada cubeta llena nos dan una ficha. Si la cubeta no está totalmente llena, nos regañan, nos pegan, y no nos dan la ficha. Nos tratan peor que a perros. Cuando vamos a trabajar, nos gruñen si no trabajamos tan rápido como ellos quieren. Cuando tenemos sed, nos dicen: – ¡bebe el agua de los diches! – Y luego nos patean”.
-- Trabajador Indocumentado

“La Coalición de Trabajadores de Immokalee adoptaron el slogan: “Del Pueblo para el Pueblo.” Les enseñan a los braceros indocumentados sus derechos humanos. Vivimos con ellos y dormimos en sus trailers. Sólo así pudimos entender lo que nos contaban. A veces pensábamos que estábamos en las fincas de café de Chiapas, pero parece que allá era peor”.-- Tziak Tza’pat Tz’it

–“Nuestro grupo de teatro inmediatamente montó una obra que retrataba la vida de los braceros. DON TOMATE Y SUS COYOTES contaba el sufrimiento que hacía que los trabajadores dejaran sus casas, muchos de ellos con e riesgo de perder sus vidas, los abusos de los coyotes, contratistas y capataces, los temores de los braceros indocumentados, las tentaciones de gastar ese dinero que tanto trabajo les costaba, los vicios que los llevaban a enfermarse de cosas tan graves como el SIDA, los tormentos que tienen que sufrir para ganar un poquito de paga”.

“En su primera presentación, completamente improvisada, la obra fue aplaudida y nos hicieron muchas preguntas y comentarios acerca de la situación de Chiapas. Creció la conciencia de los braceros. Se organizaron para hacer un paro y se pusieron de acuerdo para dejar de trabajar durante un día”.

“Nuestra obra sirvió de estímulo para que demandaran un aumento de su salario, de 4 dólares a 5.25 por la hora, lo que apenas es el salario mínimo. Esa era la idea y eso fue lo que pasó. Los braceros nos dijeron que por ese día que no trabajaron los dueños de los ranchos perdieron miles de dólares. Al día siguiente los contratistas les ofrecieron $5.25 por la hora. Le cambiamos el título a la obra y le llamamos CINCO VEINTICINCO.
-- Xun Teratol

–“ ¡Desfilen por las calles para que se junte la gente!”– nos dijeron los socios de la Coalición. Fue una gran sorpresa para la gente ver indios de Tenejapa, Chamula y Zinacantán marchando vestidos con sus trajes tradicionales por las calles de su ciudad. La gente nos gritaba: ¡Vivan los zapatistas!
-- Tziak Tza’pat Tz’it

-“Durante nuestra segunda reunión llegó un hombre al que habían golpeado. Su camisa estaba llena de sangre. Lo golpearon porque pidió un poco de agua para calmar su sed. Luego le dijeron que bebiera el agua del canal, que estaba contaminada con pesticidas que usaban para fumigar los tomates”.

-“Fuimos a hablar con las autoridades, junto con periodistas del periódico local y el canal de televisión. Los braceros le enseñaron la camisa ensangrentada como evidencia del maltrato que les daban los jefes. Pero el resultado fue negativo. Como eran braceros indocumentados, no tenían derecho de pedir justicia”.
-- Tziak Tza’pat Tz’it

“A uno de nuestros compañeros lo atrapó la policía y lo interrogaron: “¿De dónde eres y qué estás haciendo aquí?” – le preguntaron. Pero como tenía todos sus papeles en orden, no le pasó nada malo. Los directores de la Coalición de Trabajadores de Immokalee le fueron a hablar a la migra y lo liberaron, y luego esa noticia apareció en los periódicos locales”.
-- Xun Teratol.

–“Presentamos la obra de teatro DE TODOS PARA TODOS en el patio de una iglesia donde se juntó mucha gente para verla. Algunos de los rancheros se acercaron también a mirar. Decían que la obra hablaba del zapatismo. Andaban dando vueltas, se pusieron sus anteojos oscuros, y les dijeron a los trabajadores que tenían que llegar a trabajar a las cuatro de la mañana del otro día”.

“Por causa del impacto que causó nuestra obra, los trabajadores braceros cambiaron su actitud, y eso molestó a los patrones. –¡Vamos a capturar a los zapatistas antes de que causen más problemas, porque los braceros pueden rebelarse contra nosotros!” – dijeron.
Inmediatamente los braceros corrieron a avisarnos, y salimos a las 2 de la madrugada para que no pudieran agarrarnos y nos fueran a lanzar como alimento para sus cocodrilos, que abundan en los lagos y pantanos de Florida”.
--Tziak Tza’pat Tz’it

–“Esas obras fueron como una especie de catarsis. Los migrantes dijeron que querían prepararse de la misma manera, para que sus problemas pudieran ser expuestos, vistos, reconocidos. Regresamos al año siguiente, y luego otra vez en 1998, para dar clases de expresión corporal, proyección de voz, improvisación, dramaturgia, y producción teatral”. -- Xun Teratol.

“Formaron su propio grupo de teatro para que pudieran montar sus propias obras y mostrar por medio del teatro sus disidencias con los dueños de los ranchos. Juntos montamos la obra que llamamos “$5.25”. Luego modificamos esa obra y la presentamos
a las comunidades de Chiapas con el título TRABAJADORES EN EL OTRO MUNDO. -- Cristóbal Tz’it Nujkul.

“Nuestra esperanza es que la semilla que allí plantamos germine y crezca esa planta. Que nuestro grupo y su arte se reproduzca y sus retoños sean robustos.”
-- Mariano López de la Cruz

–“Nuestra relación con Sna Jtz’ibajom fue muy útil para organizar a nuestra comunidad de braceros aquí en Immokalee, porque sus obras nos ayudaron a estar más concientes de nuestra realidad. Nos dieron chance de examinar las vidas que nos tocan, y de esa manera buscar soluciones para nuestros problemas. El teatro que ellos hacen es un teatro de análisis y ahora se ha vuelto parte importante de nuestro programa de educación popular, la cual está diseñada para crear entre nuestros integrantes lo que llamamos Conciencia + Compromiso: Cambio, un cambio desde las raíces hacia arriba”.
-- Lucas Benítez, Director de la Coalición de Trabajadores de Immokalee

“Para mí, fue una experiencia histórica, pero muy drástica, saber que existen lugares en el mundo donde todavía sigue el racismo, la intolerancia, y ningún reconocimiento a los derechos humanos. Los ricos sólo piensan en el dinero y no en el bienestar de la humanidad. Para mucha gente, la vida con justicia y dignidad sigue siendo una utopía”.
-- Tziak Tza’pat Tz’it

  Que no caigan abajo del camino  
  O arriba del camino.  
  Que nada los aflija  
  O los moleste.  
  Atrás  
  O adelante.  
  Dales la vereda verde,  
  El camino verde.  
  --Popol Vuj  
     
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